28 septiembre 2009

WATERHOUSE. J.W. WATERHOUSE EN LONDRES.

´I am Half Sick of Shadows´, said the Lady of Shalott, 1915
Óleo, 100x74 cm. Art Gallery de Ontario

"Nadie, sin embargo, que haya puesto atención a los rasgos peculiares de nuestra presente era dudaría ni un instante que estamos viviendo en un período de la más hermosa transición".

Prince Albert, 1851


Foto Calamanda. Royal Academy of Arts. Londres.


The Royal Academy of Arts ha exhibido, desde el 27 de Junio hasta el 13 de Septiembre una magnífica exposición de Waterhouse, titulada J.W. Waterhouse "The Modern Pre-Raphaelite"

Foto Calamanda. Royal Academy of Arts. Londres.


La exposición ha sido organizada por el Groninger Museum de Holanda, con la colaboración de The Royal Academy of Arts de Londres y el Montreal Museum of Fine Arts.

Psyche Opening the Golden Box (Fragmento), 1903
Óleo, 117x74 cm. Colección Privada

J.W. Waterhouse es considerardo como uno de los mejores artistas del movimiento Prerrafaelista "tardío".

Foto Calamanda. Royal Academy of Arts. Londres.


Head of a Girl, 1903. 23.5x26 cm. Colección Privada.

Waterhouse creó en sus obras un modelo de belleza femenina personal y distinto.

Es interesante destacar a la bella modelo que Waterhouse conoce hacia 1891, que inmortalizaría en sus obras, posteriormente serían las más famosas del artista. Nunca se ha conocido con certeza la identidad de esta modelo, aunque se tienen gran cantidad de indicios de que podría llamarse Muriel Foster.


Foto Calamanda. Royal Academy of Arts. Londres.


J. W. WATERHOUSE

Foto. J.L. Waterhouse.
Aunque el artista es considerado como un prerrafaelista "tardío", Waterhouse está más próximo al Romanticismo Victoriano. Muchos historiadores no lo consideran artista Prerrafaelista por su técnica pictórica.
La cualidad que hizo de Waterhouse un parangón de la alta cultura en el período Victoriano -su habilidad en dramatizar una narración pictórica con lucidez, lo complejo de sus asociaciones literarias o mensajes secretos- es también lo que hizo que los modernistas del siglo XX lo consideraran medianamente cultivado.
John William Waterhouse nace en Roma en 1849 y muere el 10 de Febrero de 1917 en Londres.

Waterhouse de pequeño aprende en el taller de su padre, que era un gran aficionado a la pintura. Más adelante en 1870 ingresa en The Royal Academy de Londres. Sus comienzos como pintor estuvieron influidos por el neoclasicismo victoriano. En 1872, exhibe sus primeras obras en la Sociedad de Artistas Británicos. Más tarde, en 1874 expone en The Royal Academy.

Aunque se mantuvo inalterable prácticamente en toda su vida el estilo pictórico, la temática de su obra iba cambiando según las etapas que atravesaba.
1. Sus viajes por Italia.
2. Una clara influencia de la literatura y mitología griega, a partir de 1880.
3. Influencia del Impresionismo a partir de 1900. Utilización de colores brillantes y claros. Pincelada más suelta.

Debido a su predilección por Italia, sus primeros cuadros reflejan la influencia de este país en el artista.

Después de una época en la que se inspiró en los temas clásicos, destacando su predilección por Roma y Grecia, es cuando el artista inicia una nueva etapa basada en temas literarios.

Es evidente en sus últimas obras una clara influencia de la literatura y la mitología griega.

Es a partir de 1880 cuando el artista exhibe anualmente su obra en The Royal Academy y es elegido socio y académico entre los años 1885 y 1895.




Cleopatra, 1888.
Óleo 65,4x56,8 cm. Colección Privada.


Sus obras gozaron de gran aceptación y eran bien recibidas. Se le comparó con Leighton y Burne-Jones, representantes destacados en la segunda etapa del Prerrafaelismo.

Aunque sigue teniendo apoyo, es a principios del siglo XX, cuando su estilo se empieza a considerar “caduco”.

Desde su primera exhibición en 1874 en la Academia, él se dedicó a los temas clásicos con un estilo no convencional que abarcaba la melancolía y la teatralidad.

St Eulalia, 1885.
Óleo 188,6x117,5 cm. Tate.


"Él vive en un mundo de su propia imaginación"

Alfred Lys Baldry, 1908



The Lady of Shalott, 1888.
Óleo 153x200 cm. Tate.

"Y yendo su proa a la deriva
entre campos y colinas de sauces,
oyeron cantar su última canción,
a la Dama de Shalott".
A. Tennyson -The Lady of Shalott
Posiblemente sea su obra más famosa. La obra fechada en 1888, se exhibió por primera vez en 1894.

Es la primera de tres obras que están basadas en el poema de Alfred Lord Tennyson (es una Antología clásica victoriana).

Las cuatro primeras estrofas describen un entorno campestre. La Dama de Shalott vive en un castillo de la isla, en un río que fluye a Camelot , pero poco se sabe acerca de ella...
Y por la luna, el segador cansado...
Escuchando, susurra: "¡ Es el hada
Dama de Shalott !"

Las dos obras restantes son “Lady of Shalott, Looking for Lancelot”, 1894 y “I´am half sick of Shadows, said Lady of Shalott” 1915.

La escena refleja el momento en que Elena va hacia Camelot.

Unas cartas a su lado explican el motivo de su muerte a los Caballeros de la Tabla Redonda, reflejan su amor por Lanzarote.

Elena enamorada de Lanzarote, decide matarse, el motivo es el desengaño que sufre al enamorarse de Ginebra su enamorado Lanzarote.

En el cuadro destaca poderosamente la figura central, rodeada de una atmósfera maravillosa, que Waterhouse sabía plasmar a la perfección en todos sus cuadros.


Circe Offering the Cup to Ulysses, 1891.
Óleo 149x92 cm. Gallery Oldham.
Famosa obra de Waterhouse. La poderosa Circe ofrece la copa a Ulises, que se ve reflejado en el espejo detrás de la hechicera.
En el Canto X de la Odisea, se relata la historia de Circe y Ulises. No es el único caso del mito de la mujer que seduce y causa el infortunio de los hombres...
Según el canto de la Odisea, Ulises le responde así a Circe:
¡ Oh, Circe ! ¿Cómo me pides que te sea benévolo, después que en este mismo palacio convertiste a mis compañeros en cerdos y ahora me detienes a mí y me ordenas que entre en tu habitación y suba a tu lecho a fin de privarme del valor y de la fuerza, apenas deje las armas?...



Echo and Narcissus (Fragmento), 1903
Echo and Narcissus, 1903.
Óleo 109,2x189,2 cm. Walker Art Gallery, National Museums Liverpool.


El mito de Narciso, el hermoso joven que se enamoró de su propio reflejo en el agua de un estanque, ha sido un motivo favorito de artistas desde la antigüedad. El reflejo de Narciso puede servir como una metáfora para el arte figurativo, demostrando la poderosa atracción de la mimética de las imágenes.

Eco posa cercano, pero se mantiene distante; Waterhouse fue un maestro en esta clase de composiciones, donde las figuras están físicamente cercanas pero sicológicamente distantes.

Eco nunca puede atraer la atención de Narciso, así como Narciso nunca logrará la unión con su amado reflejo.


Echo and Narcissus (Fragmento), 1903


Además, el mito tiene más resonancias. Narciso, prendido por su irrealizable amor, se transforma en una flor que toma su nombre, la cual aparece en el borde derecho del óleo, cerca del pie desnudo del joven.


The Danaïdes, 1906.
Óleo 163,3x128 cm. Aberdeen Art gallery and Museums.


... Los artistas "deben llegar a la naturaleza con una completa lealtad de corazón... sin rechazar nada, sin seleccionar nada y sin despreciar nada, creyendo que todo es correcto y bueno, y disfrutando siempre con la verdad. Entonces, una vez almacenados sus recuerdos y alimentada su imaginación, con manos firmes, que tomen el escarlata y el oro, den rienda suelta a su fantasía y nos muestren lo que tienen en la cabeza ".


Pintores Modernos, John Ruskin.



Foto calamanda. Royal Academy of Arts. londres.


Foto Calamanda.


Foto Calamanda. Royal Academy of Arts. Londres.


Foto Calamanda. Royal Academy of Arts. Londres.


Nymphs Finding the Head of Orpheus, 1900.
Óleo 149x99 cm. Coleeción Privada.
El estilo romántico y soñador de Waterhouse permaneció inalterable casi toda su carrera. Hacia 1900 destaca en sus obras la elección de colores más brillantes y claros y una pincelada más suelta, quizás debido a la influencia en el artista del movimiento de la época, del Impresionismo.

En 1909 Ezra Pound incluyó las pinturas de Waterhouse entre aquellos "trabajos de arte que son hermosos motivos, pero él declinó considerarlos trabajos de arte que sean la llave o la clave para un conocimiento más profundo, para una percepción superior de la belleza".
Para Ezra Pound, Waterhouse no había hecho la transición desde el esteticismo a la expresión de una relevancia más profunda que él encontró en el arte de James McNeil Whistler o en la poesía de Dante.
Como otros académicos de su generación, Waterhouse nunca aceptó los estilos modernistas que aparecieron a la vuelta del siglo. Sin embargo, él todavía atrajo compradores, especialmente al financiero Alexander Henderson.

Hylas and the Nymphs (Fragmento), 1896.
Óleo 98,2x163,3 cm. Manchester City Galleries.


Alrededor de 1914 Waterhouse volvió a las narrativas históricas estrechamente asociadas con el Pre-Rafaelismo.


Waterhouse es de los pocos artistas que se hizo popular y vivió económicamente bien
en vida.
Hoy, muchas de sus obras se encuentran en colecciones privadas, pero la mayoría de sus pinturas más famosas se encuengtran en Inglaterra. Otras en Alemania y Australia.
El artista murió en 1917, después de una larga enfermedad y fue enterrado en Censal Green, en Londres.

Foto Calamanda. Royal Academy of Arts. Londres.

Foto Calamanda. Royal Academy of Arts. Londres.

"The Times" con perspicacia hizo notar la especial "atmósfera" de su arte -de alguna manera naturalista y al mismo tiempo de otro mundo- que hoy sigue atrayendo admiradores.

30 agosto 2009

VERMEER: LA LECHERA. RIJKSMUSEUM AMSTERDAM


LA LECHERA. RIJKSMUSEUM AMSTERDAM

Foto. Calamanda. Rijksmuseum. Amsterdam

Foto Calamanda.Rijksmuseum Amsterdam

Vermeer es el principal exponente de la pintura holandesa del siglo XVII.
Su importancia radica en una cuidadosa utilización de la perspectiva y al brillante efecto luminoso de sus representaciones, los detalles y la gran fuerza de expresión.

En sus cuadros todo parece una naturaleza muerta, congelada en una disposición singular.
No pintaba más de dos cuadros al año y fue un gran experto y comerciante de arte.

Una de las características típicas de la composición de Vermeer en sus cuadros, es desarrollar la escena en la parte izquierda de la habitación y que a su vez está únicamente iluminada por una luz que también proviene de la parte izquierda del cuadro.

En su técnica son típicos los intensos contrastes cromáticos.

Vermeer empleó la cámara oscura, gracias a ella, representó espacios inmensamente realistas y evitó deformaciones en la perspectiva.


Foto Calamanda

La representación de las escenas en los cuadros de Vermeer encierra un significado profundo y moral.

El artista crea una distancia entre el espectador y los personajes de sus obras, suele colocar las figuras en el centro del cuadro, de esta forma evita que tengan contacto con los laterales, así evita la impresión de inmediata cercanía.

Los personajes son una parte más de toda la ambientación en sus obras.
En los cuadros de “género” de Vermeer adquieren un carácter sacro los ritos cotidianos, de la vida doméstica. Refleja la vida íntima y cotidiana de mujeres intemporales.

Vermeer con la perfección de su pintura, logra que nos impacte una impresión de naturalidad en cada una de sus obras.

En sus cuadros podemos observar gran cantidad de toques luminosos, a menudo azules y amarillos, como gotas, puntillistas. El cuadro “La lechera” es una magistral naturaleza muerta. Despierta sensaciones visuales y tácticas.

En este cuadro podemos reconocer la técnica de Vermeer del puntillismo, que posteriormente emplearon los impresionistas.


Foto Calamanda. Amsterdam



Foto Calamanda. Amsterdam

JOHANNES VERMEER VAN DELFT, 1632-1675. Barroco holandés. Siglo XVII

LA LECHERA



Hacia 1659.Óleo sobre lienzo, 45,4 x 40,6 cm.
Amsterdam, Rijksmuseum.


La lechera (también “La criada”) es una de las pinturas más admiradas del artista, es una obra maestra.

Esta obra ayudó de manera decisiva al redescubrimiento de la obra de Vermeer y es sin duda el cuadro más famoso del artista.
En la cronología de sus obras (relativamente esclarecida se coloca alrededor de 1658).
El estilo de Carel Fabritius (su maestro) se ve reflejado de manera evidente.
La sucesión de planos se abre en primer término con la naturaleza muerta (el cesto y el pan, sobre el paño que viste la mesa).

Los objetos destacan por centelleantes grumos dorados.

La escena se enriquece por la perfección geométrica de los objetos.

Está representada de una manera tan natural y sencilla que es imposible olvidarse de ella, de ahí que sea la mejor representación del artista.

El punteado en esta obra es evidente para realzar los gestos de la figura y la naturaleza muerta en contraste con el sobrio y luminoso fondo de la escena. Esta técnica llevada a cabo por Vermeer en cuadros anteriores, aquí alcanza extremos magistrales.

La actitud de la mujer concentrada en su trabajo y en su dedicación a las labores primarias de la familia, destacan el ideal holandés, resaltando la virtud de los trabajos domésticos, la representación en el cuadro del brasero en el suelo alude simbólicamente a este ideal de afecto.

La mujer también nos llama la atención debido a la sobriedad de su vestimenta y a la escasez de objetos decorativos en ella.

Los Goncourt hablan del paralelismo con Chardin y emiten este juicio en su “Diario”:

“Una igual pintura lechosa, un toque idéntico con pequeñas manchas de color fundidas en la masa, la misma granulosidad mantecosa, el mismo arrugarse de la pasta cromática en los objetos, el mismo punteado de azules, rojos puros sobre encarnados…”

Pero el gran artista holandés fue un gran desconocido para Chardin.




La luz que entra por la ventana hace que el espectador dirija automáticamente la mirada hacia el chorro de leche. Está tan conseguida la representación que casi podemos oír y ver moverse el chorro de la leche. Este acto es lo único que ocurre en la habitación.

La jarra de barro gracias a la luz y a la textura parece viva.
En esta obra la textura de la pincelada aumenta la profundidad y la luz a los elementos más simples del cuadro.

Los puntos de luz concentrados en el pan sobre la textura del color beige y marrón hacen que destaquen sobre la mesa y junto a la tela que hay encima, de color más suave.

La mirada del espectador en este cuadro se dirige a la mesa, a los alimentos que hay sobre ella y como protagonista principal la jarra de leche.
Gracias a la ventana la luz se introduce de una manera natural.

La composición del cuadro está realizada en torno a líneas verticales y horizontales.

La geometría de la figura y los colores empleados caracterizan la obra de Vermeer.

En la obra se descubren por todas partes destellos brillantes, mates.

En esas partes se aprecia la pintura más gruesa y así captar mejor la luz.

Los puntitos del pan nos sugieren e imaginamos que está crujiente la corteza.


La criada corpulenta incrementa la sencillez del tema. Es extraordinario como Vermeer representa la escena en un retrato magnífico de una mujer corriente.
En todas las obras de Vermeer podemos observar la utilización del color azul ultramar. Aquí el artista lo emplea en la falda, mangas del vestido y en la tela de la mesa.
La densa y rica textura empleada sirve para añadir vitalidad a las ropas humildes de la mujer y enriquecerlas.
La mujer concentrada en su labor aporta nobleza a su trabajo.

La escena se completa con unos pequeños detalles que aportan gran realismo:
- En el suelo: los azulejos pintados del zócalo.
- El clavo de la pared con la sombra.
- La cesta colgando de la pared.
- El cristal roto de la ventana.
- El brasero sobre el suelo.

Vermeer presta gran atención en la representación de todos los detalles por muy pequeños que sean. La representación es espectacular.

“… la obra de un Vermeer parece desvelar el secreto de su aportación, dando a las apariencias el rigor delicado de su arquitectura, la dulzura musical de su color, la riqueza densa de su materia. ¿No es acaso de la irradiación de esta materia, dispuesta en capas lisas y convexas, a veces también en gotas espesas, cuyas pequeñas cimas reflejan la luz, del suave esplendor del color, de la densidad que poseen sus formas en el aire, de donde nace la “luz” de Vermeer?... “
R. Huyghe (Dans la lumière de Vermeer, 1966)

Este cuadro fue muy apreciado por su precio relativamente elevado (175 florines) cuando se vendió el legado de Vermeer en el año 1696, sólo superado por el de la “Vista de Delft” que se valoró en 200 florines.
En 1908 decidido por el Parlamento, el Estado holandés la adquirió.

“… ¿Y no es así como se llega al “deleite” que Poussin pedía a la pintura?...
En la luz de Vermeer, tan incorruptible como suave, nada vale el testimonio de la verdadera calidad. El arte es despojado aquí de todo artificio, devuelto a su razón de ser. Porque, en última instancia, no es más que una tentativa del hombre por dominar el mundo y así mismo a través de la imagen que sepa dar de ambos, con el fin de llegar al más alto nivel de valor que es capaz de concebir”.
R. Huyghe (Dans la lumière de Vermeer, 1966)

Bibliografía:
Vermeer.The complete works
Vermeer.Norbert Schneider
Rijksmuseum.Guía


Foto Calamanda. Amsterdam

“La lechera”, la obra más emblemática de Vermeer, se expondrá en el Museo Metropolitano de Nueva York. La obra viajará por primera vez a Estados Unidos desde que se mostrara en 1930 en la Exposición Universal.

La obra formará parte de una muestra del artista de seis lienzos y estará junto a otras obras de pintores holandeses.

Se mostrará desde el 10 de Septiembre hasta el 29 de Noviembre, con motivo del 400º aniversario de la histórica llegada del navegante Henry Hudson a esta ciudad desde Holanda.



Foto Calamanda. Rijksmuseum Amsterdam

31 julio 2009

RENOIR: EL PALCO. IMPRESIONISMO

El Palco


“El cuadro tal vez más acertado de la era moderna”

(Roberto Longhi. crítico )

“En la literatura, al igual que en la pintura, el talento sólo se muestra en el tratamiento de las figuras femeninas”

(Renoir)

“Considerando el conjunto de las obras de Renoir, hay que reconocer que ha sido sobre todo el pintor de la mujer.
En su obra se revela un tipo de mujer originalísimo, que se ve aparecer desde los comienzos. Es el de la joven parisiense que desde la burguesa hasta la obrera, desde la modistilla hasta la muchacha que baila en los locales de Montmartre, una personita esbelta, pimpante, vestida con garbo, sonriente, ingenua. A esta parisiense de los siglos XIX y XX le ha conferido Renoir una gracia, una fascinación comparables con las que imprimieron los pintores del XVIII en un mundo totalmente distinto y en unas mujeres de una clase completamente diferente.”

Th.Duret (“Histoire des peintres Impressionistes, 1906”)



Foto Calamanda. Palacio Garnier. Ópera Nacional de París.


La Sala, una de las mejores salas de Ópera jamás construidas, dotada de una acústica excepcional

“Para que el artista tenga un mundo que expresar, primero se tiene que situar en ese mundo, como oprimido u opresor, resignado o rebelde, un hombre entre hombres”

(Charles Baudelaire)

Tanto en Francia como en Inglaterra, pintar escenas de la vida cotidiana se convirtió en el principal objetivo de los artistas en el siglo XIX. Tanto las imágenes como el estilo se encaminaban hacia la modernidad. Rechazaron los valores y normas de La Academia y empezaron a plasmar escenas que destacaban por su relevancia política o social.

“El impresionismo no es sólo una revolución en el campo del pensamiento, es también una revolución para la comprensión fisiológica del ojo humano. Es una nueva teoría que depende de un modo diferente de percibir la sensación de la luz y de expresar las impresiones. Los impresionistas no fabricaron primero sus teorías y luego adaptaron sus cuadros a ellas, por lo contrario, como suele suceder con todos los grandes descubrimientos, las pinturas surgieron de los procesos inconscientes del ojo del artista, los cuales, al convertirse más tarde en motivo de reflexión, dejaron paso al razonar de los filósofos.”

Diego Martelli (1836-1896). Pintor y crítico de arte, 1877

El estilo impresionista se había convertido en una técnica que era facilmente reproducible y ya no sorprendía a nadie, ni al público, ni a los artistas en los últimos años del siglo XIX, pero la revolución de este arte ya había sido ganada. Los impresionistas ya habían entrado a formar parte de la historia del arte y fue evidente la transformación de las artes plásticas durante el siglo XX.

Muy pocos movimientos pictóricos han levantado tantas pasiones años más tarde, como tanto rechazo en sus comienzos. Su secreto está en la capacidad de transmitir a través de la pincelada y el color impresiones primarias y no de la desarrollada hasta entonces figuración estática.


Foto de Renoir

Auguste Renoir era un hombre reservado y meticuloso y que creía firmemente en su trabajo.

“El verdadero arte debe ser indescriptible e inimitable… La obra de arte tiene que agarrarlo a uno, arrollarlo, transportarlo.”

(Renoir)


Renoir, con suaves pinceladas cortas y sutiles gradaciones cromáticas creó contornos borrosos y delicados, de modo que los elementos se funden entre ellos hasta casi disiparse.

Fue en la década de 1870 cuando Renoir conoció a los amigos que le acompañarán el resto de su vida. Uno de ellos, Paul Durand-Ruel, marchante de arte y que comenzó a comprar sus pinturas a partir de 1872.

El escritor Émile Zola y Durand-Ruel apoyaron con gran entusiasmo y determinación la pintura impresionista, un mundo donde no existían dificultades políticas, económicas, sociales…

Foto de Paul Durand-Ruel


Renoir, encuentra a sus modelos entre sus amigos, en los alrededores de Montmartre, en los estudios de los pintores y en la alta sociedad, que le inspiró para crear composiciones elegantes.

La obra de Renoir se desarrolla a lo largo de más de 50 años, entre el siglo XIX y XX, pero mal comprendida debido a sus continuos desafíos, midiendo su experiencia, jugando en los límites del color… en su continua indagación artística.

“En una época en que el arte francés, que hasta principios de siglo había estado tan lleno de encanto y de fantasía, está a punto de perecer en la aridez, la regularidad y la manía de la falsa perfección, fijada en la mesa de dibujo del ingeniero, que se ha convertido en el ideal, pensamos que es necesario reaccionar con rapidez contra esas doctrinas moribundas que amenazan con destruirlo, y que debemos unirnos todos en esta causa.”

(Renoir )

Foto Calamanda. Palacio Garnier



El Fantasma de la Ópera. Publicada en 1910, la novela de Gastón Leroux está ambientada en el París del siglo XIX, en la Ópera Garnier, un edificio lujoso y monumental construido sobre un lago subterráneo entre 1857 y 1874.


Foto Calamanda. Palacio Garnier


EL PALCO


El Palco (1874). 80x 63,5 cm. Courtauld Gallery, Londres.

Renoir pintó y representó en El Palco ( La Loge ) un aspecto más íntimo de las diversiones de la burguesía.

El teatro y la ópera fueron temas que aparecen en varias obras impresionistas. La pintora estadounidense Mary Cassat (1844-1926) fue el miembro del grupo impresionista que pintó más obras sobre el tema del palco del teatro.

El cuadro fue presentado en la primera exposición impresionista (1874) y tal vez sea el más conocido de los expuestos.

La prensa destacó la modernidad del tema y fue casi la única obra que apenas suscitó críticas negativas de la exposición.

Aunque la obra fue acogida con críticas favorables, no encontró comprador. Después Renoir en 1875 la vendió a un marchante por 475 francos (dinero que necesitaba para pagar el alquiler).

El cuadro fue expuesto en Londres (1874-1875) por Durand- Ruel, y en varias ocasiones fue vendido, hasta que lo volvió a comprar por 7.500 francos en 1899. Después el cuadro fue vendido en varias ocasiones.

En la década de 1870, que era el momento de mayor adhesión de Renoir al movimiento impresionista, su pincelada se caracterizaba por un toque vibrante, que hacía muy bella la superficie de los cuadros. Renoir añadía más cantidad de aceite de linaza y trementina a los colores, consiguiendo así de esta forma que su pintura fuera más fluida.

En su breve periodo denominado “duro”, su pincelada se hizo más compacta y amplia, posteriormente, se caracterizó por un toque más suave. Podemos decir que la pincelada de Renoir cambió con el transcurso de los años.

El Palco sorprende por diversas razones que se observan con claridad: la representación de las figuras protagonistas, con un maravilloso juego de contrastes cromáticos, una masa compacta que despierta una bonita fascinación para los que la contemplamos.

El Palco es un magnífico ejemplo de la belleza simple y pura de la técnica de Renoir.

El éxito del cuadro no parece ser su composición, en el interior de un triángulo, ni tampoco su encuadre, con las dos figuras en primer plano. La clave parece ser, el uso magistral del color negro, que según Renoir es el rey de los colores.

El artista representó en el cuadro a una joven en su primera salida.




La figura masculina retratada es Edmond, hermano de Renoir, el joven que desvía la mirada e ignora a la joven.

Su acompañante es la modelo Nina (Niní), también conocida como Gueule-de-raie (cara de pez). Niní era una modelo profesional. Vemos claramente como las carnaciones pálidas de la joven contrastan vivamente con las franjas oscuras del vestido.

Parcialmente en sombra, el rostro de Edmond presenta una forma más indefinida que el de Niní, la mejilla izquierda parece confundirse con el fondo.

Los rouches del vestido alrededor de la muñeca de la joven, están realizados con tenues difuminados de pintura, una técnica muy típica de Renoir.

Para la realización de esta obra Renoir utiliza una técnica variada.

Alrededor del cuello de Niní, observamos su magnífico collar…son infinidad de puntos de color blanco que hacen contraste y brillan con los tonos color crema de sus carnaciones.

Pinceladas delicadas de pintura crean el rojo de las flores que adornan el vestido.

La abundancia y riqueza de las telas del vestido de la joven, contrasta con el delicado tono de su piel, resaltando aún más por las rosas que adornan su cabello.

La figura femenina forma una unidad con la masculina, gracias a la franja negra del vestido, que se funde con la chaqueta de Edmond.

La figura masculina mira con los prismáticos hacia fuera del palco. En cambio Niní, expectante se dirige con su mirada al observador del cuadro de una manera directa.

El cuadro muy bien estudiado por Renoir y realizado en su taller, guarda la frescura de una obra hecha improvisadamente. Nos produce una sensación de proximidad, nos da la sensación de estar contemplando una fotografía.

Por la elección del tema es una obra única, singular (un palco de la Ópera).

Gracias al empleo de una técnica de pincelada suelta y visible, Renoir consigue que el conjunto tenga una gran vitalidad.

En este cuadro el artista no utiliza una gama cromática amplia.
.
Esta obra es un fragmento de la vida mundana parisiense…La Belle Époque.

“No sigo otras técnicas o métodos. Últimamente se busca una explicación a todo. Pero si se pudiese explicar un cuadro, ya no existiría el arte. Una obra tiene que atraparte, envolverte, transportarte lejos. Es la manera que tiene el artista para expresar su propia pasión; es una corriente que brota de él y te arrastra”.

Renoir a Walter Pach- pintor y escritor norteamericano.
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Foto Calamanda. Palco del primer piso. Palacio Garnier. Ópera Nacional de París
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EL PALCO
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Detrás de la ventana
del cuadro, Niní,
estás ausente.
Tienes los ojos tristes,
y tu frente
se pierde en el páramo frio
de tu cara.
Miras al fondo, y no ves nada.
El rictus de tus labios enmascara
prudencias y silencios…
algún llanto.
Quizás allá en el fondo en la penumbra,
la butaca vacía,
la sombra tenue de alguien que estuvo
y ya no está, buscas silente.
Tus manos se deshojan,
las flores mienten.
Mientras, tú, arrogante Renoir
buscas delante,
una cara bonita, una ocasión,
quizá una cita.
Ignoras con desdén quién te acompaña.
A nadie extraña.
Tu fama de burgués, tu aburrimiento,
no permite atender esta comedia,
ni un intermezzo, ni un concierto.
En este cuadro Edmond,
entre grises y negros, eres atrezzo.

- azpeitia- desde Zuhaitz- Ondoan


Foto Calamanda. Palacio Garnier.

La araña de bronce y cristal fue diseñada por Garnier y modelada por Corboz. Pesa siete toneladas y posee 340 luces.


Foto Calamanda. Palacio Garnier. Ópera Nacional de París

A J. Antonio Azpeitia por su hermosa ejecutoria estética... por su amistad.

06 julio 2009

RENOIR. DESNUDOS DE MUJER DE AUGUSTE RENOIR. IMPRESIONISMO

Little Bather,1887.
Óleo,60x54cm.
Oslo.


“Un seno, es redondo, es caliente.
Si Dios no hubiese creado el cuello
de la mujer, no sé si habría sido
pintor.”

Renoir


Las grandes bañistas, 1884-1887
“Arreglo mi motivo a mi gusto, después me alejo y lo pinto como un niño. Quiero que un rojo sea sonoro para que resuene como una campana, si no lo es, agrego rojos y otros colores hasta obtenerlo. No soy más inteligente que eso. No tengo ni regla ni método… Miro un desnudo, veo miríadas de tintes minúsculos. Tengo que encontrar aquellos que harán vivir y vibrar la carne sobre mi tela.”

Renoir

Renoir realiza numerosos desnudos femeninos que bosqueja con gran cantidad de fluidas pinceladas; colores cálidos que los funden e integran en el paisaje.

PIERRE – AUGUSTE RENOIR
Limoges, 1841 – Cannes 1919
Su periodo impresionista. Nace el poder del color.

Renoir patriarca del impresionismo, fue uno de los artistas más queridos del siglo XIX. Después de debutar como pintor de porcelanas, ingresa en la Escuela de Bellas Artes, frecuentando también a la misma vez el taller de Gleyre donde conoce a Monet, Sisley y Bazille.

Sus comienzos son muy difíciles: los pocos cuadros suyos expuestos en el Salón no retienen la atención, no tiene dinero.

Sus futuros lazos con los impresionistas se estrechan cuando Bazille lo alberga en su taller. Comienza a frecuentar a Monet.

Pinta paisajes, pero lo que predomina finalmente en su pintura es la figura humana.

Renoir se inspiró en la vida parisina y mostró a jóvenes alegres y despreocupados.

Vemos en el artista el amor que sentía por la vida. Se entrega por completo, por el cuerpo femenino, por la naturaleza… esperando quizás que sus compañeros, compatriotas… que combatían en la guerra, llenos de peligros e incertidumbres de la civilización… encuentren un mensaje de paz y un sosegado encuentro con la naturaleza y el sol.

En los últimos años de su vida evocó una especie de paraíso terrenal… y pintó desnudos voluptuosos en una campiña al calor del sol mediterráneo.

El interés principal de Renoir reside en captar la mezcla de colores brillantes… en estudiar el efecto producido por la luz del sol, en crear una belleza gozosa.

Renoir fue uno de los más grandes pintores de desnudo de todos los tiempos.

Expresó intensamente este placer en la pintura… amaba el cuerpo femenino.

“Considero que un desnudo está terminado cuando me parece que puedo pellizcarlo”

Renoir


Muere la noche del 3 de diciembre tras terminar “Las bañistas”.





Estudio Torso: efectos del Sol. 1875-1876
Óleo sobre lienzo, 81x65 cm.
2ª Exposición impresionista, 1876


“Un gran estudio de mujer desnuda a quien ciertamente habríamos hecho bien en colocarle un vestido, nos entristece por sus tonos violáceos de carne adobada.”

( Louis Enault – “Constitutionnel”)

El tema más importante de su carrera, la mujer.

Esta obra se expuso en la segunda exposición impresionista.

Renoir utiliza la luz y la sombra que se filtra entre un follaje casi abstracto.

Emerge el busto desnudo de la modelo, sus rasgos se disuelven bajo el efecto de la luz.

Se le reprochaba a estos nuevos pintores el aspecto no terminado de sus obras.

La luz tamizada por el follaje se posa como manchas de colores sobre la modelo. Vibraciones coloridas que tienden a disolver las formas.

“Sea Venus o Niní, uno no puede concebir nada mejor”

Renoir


La mujer retratada en esta obra es Niní. Después Renoir fue a Italia y decidió “que no sabía pintar”.

Vemos azul por doquier que… nacido de la luz, colorea las sombras… son experimentaciones para Renoir de la descomposición de un color, sobre la disolución de una forma.

La modelo de esta obra, está pintada como una bañista que se protege del sol.

Las manchas de luz se imprimen a través del follaje sobre el cuerpo de la joven.

Impregnada por el sol, los tonos de sombra modelan su figura opulenta.

El cuerpo y el rostro de la joven están construidos con tonalidades verde-rosadas, el paisaje está sugerido con rápidas pinceladas verde-azuladas.

A Renoir le interesan los colores que reflejan sus cuerpos iluminados por el sol… entre el paisaje.


F. of Fashion.Paris 2002

A finales de la década de 1860 se celebra en París… “ciudad de la luz” la Exposición Universal, presenta al mundo la fotografía.

Si bien no podemos saber el alcance de la influencia que las tomas fotográficas tuvieron en la creación de la obra de los pintores impresionistas, es cierto que los encuadres, la forma de plasmar el movimiento… surge en la pintura a través de la fotografía.

El impresionismo se asocia a diversos inventos técnicos: la fotografía, que es considerada por los impresionistas como un estupendo medio para estudiar los detalles y la aparición de los pigmentos al óleo, hecho que permitió poder pintar al aire libre.

Bañista con grifón, 1870
Museo de Arte de Sao Paulo

Parece una obra clasicista de tema mitológico, una vuelta a los mitos grecolatinos. Los académicos los consideraban adecuados para los artistas de la segunda mitad del siglo XIX, para que desarrollaran su imaginación pictórica.

El estilo compositivo de la “Bañista con grifón” y su tratamiento fuertemente realista, es esencialmente diferente de la pintura experimental elaborada durante 1869.

El cuerpo grueso y musculoso, la pesadez del rostro, el tipo de peinado, sugiere que se trata de una mujer real. Podría ser Lise Tréhot, compañera de Renoir… y su modelo ideal de muchos de sus cuadros y no una idealización… también fue su amante.

De manera evidente esta obra revela la influencia de Gustave Courbet.

Empezaba a aceptarse un tipo de pintura distinta, pero sólo ligeramente.


Mujer desnuda en un paisaje,1883.
Óleo 65x55cm.
París.

“Intenten pues, explicar al señor Renoir que el torso de una mujer no es una masa de carne en descomposición con manchas verdes y violáceas, que denotan el estado de completa putrefacción en un cadáver.”

( Albert Wolff - “Le Figaro”)


Después del baño, 1876
Óleo, 93x73 cm.
Museo de Historia del Arte. Viena


Sobre la identidad de la modelo es evidente el parecido con la famosa Ana, del Museo de Arte Moderno Occidental, de Moscú, fundamental obra de ese período creativo del pintor, en que aparecen con mayor claridad las correspondencias con el estilo de sus amigos impresionistas.

En este maravilloso desnudo, lo mismo que en otras obras del mismo período de Renoir, es evidente el contraste que observamos entre la intensa vitalidad corpórea de la pincelada que define las carnes de la mujer y la vivacidad de la pincelada del fondo en aumento. Renoir parece adoptar las técnicas de Monet.
Este contraste hace que resalte el volumen: el cuerpo de la mujer respira y evoca una gran sensibilidad.


Mujer desnuda sentada, hacia 1876
Óleo sobre lienzo, 92x73 cm.
Moscú, Museo Pushkin.


Ana, la modelo, tiene el cuerpo opulento de las mujeres preferidas del pintor, como Aline Charigot que se convertiría en su esposa.

La composición está muy estudiada.

El rostro de la joven ocupa el centro. La piel blanca, su delicadeza, se debe al blanco puro de las carnaciones, que hace resaltar las mejillas rosadas y los labios.

En la organización compositiva del cuadro, la cabeza es la coronación de un triángulo formado por la espalda, los brazos y el borde inferior del lienzo.

Las tonalidades negras y grises del fondo, junto con los blancos, que no lo son en absoluto, de la tela están aplicados con espátula y se pueden interpretar como recuerdos lejanos de la densa pintura de Gustave Courbet.

El fondo impregnado de una acumulación de telas de color claro, hace destacar el cuerpo de la mujer.

Ella mira más allá del espectador, detrás de él, en una pose provocadora que oculta parcialmente su desnudez.

La elegante curvatura de su espalda nos recuerda a las odaliscas de Delacroix e Ingres



F. of Fashion. 1993

¿Qué es el desnudo?...

“Una forma de arte”

(Sir Kenneth Clark)



Bather Sitting on a Rock,1892.
Óleo 80x64cm.
París. Clección privada

“Es con mi pincel con lo que yo hago el amor”

Renoir

¿Qué hubiera dicho Freud sobre esta afirmación?... ¿La hubiera hallado reveladora?

Renoir solamente apreciaba el atractivo de una mujer desde la perspectiva… posibilidades que le ofrecía como objeto pictórico, como otro fenómeno de la naturaleza.

Mantuvo una actitud de desinterés por las mujeres desde muy joven, lo que nos resulta muy curioso en un artista que pintó algunas de las representaciones femeninas más sensuales.

En alguna ocasión afirmó con humor que pintaba mujeres como podía haber pintado zanahorias… no escondía su manera de pensar.

Gran aficionado a la sensualidad, se mantuvo siempre a la defensiva en sus relaciones con el sexo opuesto… que consideraba superior.

Prefería las mujeres sencillas, campesinas y hogareñas; a las desinhibidas mujeres de la gran ciudad, que lo cohibían.

El piropo… elogio mejor, más entusiasta que hizo de su esposa, Aline, fue que era como su madre, con la que se casó cuando el pintor tenía 49 años.

Bañista, 1893
Óleo, 92x74 cm.
Colección Chester Dale.Washington

Renoir, realizó numerosas obras que pueden catalogarse entre las más significativas de su producción en su último período.

Ya están lejos los tiempos del impresionismo.

La fase de involución clasicista que vive el artista entre 1880-1890 concluye fructuosamente y necesaria para él.

El dominio que Renoir practicó en el período que pensaba que su experiencia impresionista no habría servido para nada, deja pase a una explosión de color que entra en la figura y en las cosas.

El desnudo femenino más que nunca centra la atención de Renoir, quiere que la figura resalte en todo su esplendor.

Muy pocos artistas en toda la historia del arte han dado en sus últimos años, muestras de una vitalidad tan intensa y expresiva.

Las grandes formas dominan ahora el espacio cada vez menos definido por elementos naturalistas.

La sustancia pictórica penetra ahora tan profundamente que es imposible imaginar una visión más unitaria.


Gabrielle á la rose, 1910
Óleo sobre lienzo, 82x66 cm.
Ginebra, colección Skira.

Renoir pinta a Gabrielle en una serie de lienzos.

Vestida con transparentes y amplias túnicas abiertas sobre el seno, con una rosa en la mano o en el cabello y con un fondo indefinido para crear una atmósfera intemporal.

La rosa es el símbolo de la juventud de la joven modelo.

Gabrielle aporta una nueva juventud a la pintura y a la vida de Renoir… será la modelo predilecta del pintor.

Los colores se aplican en este cuadro con una libertad que aglutina todo el camino del aprendizaje del artista.

El pintor preocupado por el futuro de las mujeres que formaban parte de su vida:

“… Cuando las mujeres eran esclavas, eran las amas. Pero ahora que empiezan a tener derechos, pierden importancia. Cuando sean iguales a los hombres, entonces conocerán la verdadera esclavitud.”

Renoir



Foto de Renoir
Referente a su profesión de pintor de porcelanas decía:

“Mi cometido consistía en diseminar sobre el fondo blanco de los ejemplares que decoraba pequeños ramilletes, que se me pagaban a razón de cinco “sous” la docena. Cuando se trataba de adornar grandes piezas, los ramitos eran mayores. Esto suponía un aumento del precio –mínimo, en verdad, porque el dueño del negocio era de la opinión que, en interés de sus propios “artistas”, había que guardarse de “cubrirlos de oro” -. Todas esas piezas de vajilla se destinaban a los países de Oriente. Añadiré que el patrono no descuidaba de poner en ellas la marca oficial de la manufactura de Sévres”.

Renoir

Les Baigneuses (Las Bañistas), hacia 1918-1919.
110x160 cm.
Museo d´Orsay. París

“Soy totalmente feliz y no moriré antes de acabar mi obra maestra”

Renoir

¡Oh, qué hermosa materia!

(Vollard)


Renoir nos hizo entrega de su testamento pictórico, realizado al final de su vida, con el cuadro de “Las Bañistas”.

Regularmente en la obra de Renoir, aparece el tema de las bañistas, sobre todo en los monumentos en los que se preguntaba sobre el sentido que debía dar a sus trabajos e investigaciones.

Se trata de uno de los temas fundamentales del impresionismo.

El artista concibe a sus mujeres de igual manera, rellenándolas con la pasión que le inspiran sus cuerpos, plasmándolas con la fuerza que siempre había venerado y la salud.

Gran explorador de la relación entre el desnudo y el paisaje.

Continúa sus investigaciones, yendo a veces hasta lo monumental.




Sus figuras femeninas las inunda de curvas concéntricas, en paisajes saturados de colores.

Sumerge un rostro colorado en una vibración de pinceladas y elimina la distancia que existe entre la ondulación de una colina y la curva de un cuerpo.

En líneas generales, domina el rojo en todas las obras de la última época de Renoir, pero sin embargo, se lanza a veces a exageradas armonías de azul y verde.


Bibiografía:
Historia del Arte. El realismo y el impresionismo
Entender mejor la pintura en d´Orsay
100 obras maestras del impresionismo.Museo D´Orsay
El impresionismo. Libsa
Renoir. Los Grandes Genios del arte
Renoir. Grandes Maestros de la Pintura
Museo de Historia del arte de Viena
Galería Nacional de Washington
El impresionismo.Ingo F.Walther

Brasserie-café.París.Foto.Calamanda


La predilección de Renoir era presentar sus desnudos en escenarios inespecíficos… así podría centrarse libremente en la forma y el color, no preocupándose de otros elementos descriptivos.

Las figuras opulentas y las carnaciones rosadas eran las cualidades que más apreciaba el pintor en el cuerpo femenino.

Las formas se disuelven en la luz del sol y en el aire.

Sus aparentes bocetos no eran un descuido… son el resultado de una gran pericia artística.

Si Renoir hubiera hecho hincapié en los detalles… sus cuadros parecerían escasos de vida.

Tuvo que pasar tiempo para que el público aprendiera a ver un cuadro impresionista… tenían que retroceder algunos metros para ver colocarse esas manchas en su sitio y al instante descubrir y adquirir vida ante nuestra mirada.
Conseguir este milagro fue el propósito y la tarea de los impresionistas
.

Fue el rotundo el triunfo del impresionismo.

Inició su vida artística como decorador de porcelanas y la terminó siendo considerado uno de los fundadores del movimiento impresionista y pintor de fama internacional.

“Renoir es el verdadero pintor de la mujeres jóvenes, de las cuales sabe representar, en esa alegría del sol, la flor de la epidermis, el terciopelo de la carne, el nácar de los ojos, la elegancia del peinado.”

(J.K. Huysmans – En L´Art Moderne, 1882)


Foto. Calamanda


“Pintor: en tu paleta rumorosa,
Cuando vierten sus jarras los colores,
Ya todos son ramos de flores.
Y rosa.”
“Renoir” de Rafael Alberti