24 enero 2010

PIETER DE HOOCH. PINTURA HOLANDESA DEL SIGLO XVII.


Patio de una casa en Delf. Hooch.The National Gallery, Londres.

Pieter de Hooch es conocido en la Historia del Arte por ser un pintor preciso de la vida doméstica holandesa.

En su obra la luz desempeña un papel central.



“La finura de un Metsu, el secreto de un Pieter de Hooch se deben a que los objetos están rodeados por mucho más aire, a que alrededor de las luces hay muchas sombras, a que hay mucha calma sobre los colores huidizos, muchas trasposiciones en los tonos, muchas transformaciones imaginarias en el aspecto de las cosas; en una palabra: el más maravilloso tratamiento que se haya hecho nunca del claroscuro…

(Eugéne Fromentin, pintor)



Amsterdam.Rijksmuseum. Foto Calamanda.



Amsterdam. Foto Calamanda.

Donde mejor se plasma la propia identidad de la pintura neerlandesa es en la pintura con escenas de la vida diaria y reciben el nombre de pinturas de género.


A Mistress and Her Maid, 1660.Hermitage.St. Petersburg.

EL GÉNERO COSTUMBRISTA.-
Son obras costumbristas las que representa a gente en sus quehaceres cotidianos, en su casa en el trabajo, en la posada, etc.

Parecen sacadas de la realidad estas instantáneas, pero estas obras, de hecho, surgieron en el estudio del pintor.

No siempre, pero a menudo, en estos cuadros engañosamente realistas hay un mensaje escondido y que no es fácil descubrir para el espectador del siglo XX.

La gente, en el siglo XVII, tenía que instruirse con los cuadros… obras divertidas que tenían que servir para aprender. En ocasiones el mensaje de la obra es obvio, pero en otras, el espectador se tiene que esforzar para descifrar la escena representada, pero también son escenas hogareñas en las que el cuadro solo hace el papel de decorar colgado de la pared.



Dutch Family, 1662. 114 x 97 cm. Gemaldegerie. Viena.

PIETER DE HOOCH.-

Rotterdam 1629- Amsterdam (?) después de 1684.

Hijo de albañil, realiza su primer aprendizaje en Haarlem con Nicolaes Berchem.

Hacia 1667 se traslada a Amsterdam, donde permanecerá hasta su muerte.

El período más creativo de Hooch fueron los diez años que pasó en Delf.

Bajo la influencia de Fabritius y Vermeer, discípulos de Rembrandt, pinta escenas costumbristas en las que refleja de manera idílica la vida cotidiana holandesa.

Las obras de Pieter de Hooch y Vermeer presentan muchas similitudes, Hooch era mayor que él y ambos artistas utilizan el truco de la vista de un espacio a través de una ventana o una puerta abierta.

Pieter de Hooch pintó sus cuadros más apreciados en Delf y bajo la influencia de Carel Fabritius desarrolló un interés especial por representar la luz natural.

Se especializó en tabernas llenas de soldados y sirvientas. Representa viviendas, patio con jardines, donde una suave luz se derrama sobre las figuras, las deja en suspenso y parecen objetos de una naturaleza muerta. Representó la vida elegante de la ciudad cuando se trasladó a Amsterdam y con gran dominio del color, representa suntuosos suelos de mármol contrastados con alfombras orientales y sedas.

Hooch se caracteriza por la utilización de la vista en perspectiva, el escalonamiento espacial y las puertas y ventanas abiertas.

En Delf, de una manera más tranquila refleja las virtudes sencillas del hogar, señoras burguesas, sus criadas, sus hijos, la escena doméstica que se vive en una casa.

El artista representa los ambientes con una estudiada pulcritud y es habitual que deje ver otras habitaciones o estancias a través de las puertas, de dentro de la casa, puertas en el exterior y a través de las ventanas.

Durante su estancia en Amsterdam, los interiores sencillos que acostumbraba a pintar son sustituidos por ambientes más lujosos y nobles; este cambio es debido a sus relaciones con personas más acomodadas y distinguidas. En este período los colores empleados son más fríos.


Burghermeisters´Hall in the Amsterdam City Hall. Thyssen Bornemisza.Lugano, Suiza.


Amsterdam. Foto Calamanda.


Cuidados Maternos, hacia 1658-1660. 52,5 x 61 cm. Rijksmuseum, Amsterdam.

“CUIDADOS MATERNOS”.-

Pieter de Hooch parece que quisiera decir algo más con esta escena doméstica.

En el siglo XVII se comparaba el acto de peinar con el de purificar el alma, no solo consistía la educación en los cuidados físicos de los hijos, sino también en los cuidados espirituales.

En esta obra vemos a una madre quitándole los piojos a su hija y junto a la luz que le proporciona la ventana, pero esta escena no es más que una escena del cuadro. Limpiar el pelo es un trabajo que formaba parte en muchos hogares de los quehaceres semanales en el siglo XVII.
En este cuadro la mirada del espectador se dirige al interior, de un espacio a otro acompañada de una buena iluminación, a la derecha la cama hecha, a la izquierda y al fondo el patio de la casa.

Los detalles están representados meticulosamente: los cuadros, los azulejos de Delf, las baldosas, la sartén de cobre, etc.

Este tipo de casa abundaba mucho en el siglo XVII y su aspecto es de una vivienda bien cuidada.

La relevante presencia de una sola figura, absorta en su trabajo, establece el primer centro de interés y el punto de fuga en esta obra nos lleva hacia la izquierda, en donde se encuentra unos de los focos principales de la luz y que crea una serie de contrastadas superficies cromáticas.

De los interiores de Hooch, éste es el de mayor recogimiento.


El armario de la ropa blanca, 1663. 72 x 77,5 cm. Rijksmuseum. Amsterdam


“EL ARMARIO DE LA ROPA BLANCA” o “INTERIOR CON MUJERES JUNTO A UN ARMARIO PARA LA LENCERÍA”.-

En esta obra vemos que la sirvienta sujeta una pila de lencería, para que la señora de la casa coloque la ropa limpia en el armario.

A la derecha, una niña juega con un palo. Hooch nos representa esta escena en la casa de una familia rica en un canal de Amsterdam y que podemos apreciar en el fondo del cuadro. La puerta abierta nos deja ver el canal y las casas del otro lado.

Son características estas aberturas en la pintura de Pieter de Hooch.

La técnica usada por Hooch en torno a 1660 está emparentada con la de Vermeer.

Mientras Vermeer constituía la representación partiendo de un vasto elemento situado en primer término, en Hooch es todo lo contrario, plantea la realización de su obra construyendo un escenario bien señalado por la perspectiva central.

Las figuras se colocan a distancias exactas dentro del espacio, pudiéndose medir con gran facilidad por medio de las baldosas del suelo.



Amsterdam. Foto Calamanda.


Grupo de gente en el solar detrás de una casa, hacia 1663-1665. 60 x 45,7 cm. Rijksmuseum, Amsterdam.

“CASA DE CAMPO” o “GRUPO DE GENTE EN EL SOLAR DETRÁS DE UNA CASA”.
Esta obra se desarrolla en la parte trasera de una casa, en el jardín.

Un hombre y una mujer miran con mucho interés a la mujer sentada en la mesa y que está exprimiendo un limón encima de una copa de cristal… ellos están bebiendo algo.

Al fondo una mujer está limpiando un perol.

Las contraventanas y la puerta rompen la rigidez del muro de la fachada y a su vez dan profundidad a la escena, que se alterna con un estupendo contraste de luz y sombra.

Hooch utiliza aquí el truco de la vista de un espacio a través de la puerta abierta del jardín, sugiriendo una gran profundidad.

En esta obra el artista representa de una manera muy minuciosa los detalles y los materiales de construcción de la casa.

La luz modula y valoriza los ritmos de la composición y representa un momento muy acogedor.

El grupo enmarcado en primer plano está enmarcado por los mismos tonos.

Entre la casa y el grupo , se interpone la figura de la mujer trabajando como expresión de intimidad y la escena nos hace pensar en un ambiente de paz y sosiego.


Patio de una casa en Delf, 1658. 74 x 60 cm. The National Gallery, Londres.

“PATIO DE UNA CASA EN DELF” o “CRIADA CON NIÑO EN EL PATIO”.-

Hooch en este cuadro prepara un color beige pálido muy parecido al que utilizaba Fabritius y sirve para dar un resplandor cálido al conjunto.

En esta obra se sabe que el equilibrio tonal está alterado debido al paso del tiempo, se han apagado los pigmentos amarillos y azules. El cielo era más azul, las hojas más verdes, la falda de la sirvienta más azul, pero las pérdidas de color no han afectado a la percepción de la luz serena del día, que brilla en el patio y en la casa que vemos al fondo y bajo el arco el contraste de la sombra.

La mujer representada se supone que es una criada y atiende a una niña.

La escoba que parece que ha sido utilizada no hace mucho está caída sobre el arriate.

La casa y el patio son viejos y el emparrado da la sensación de estar roto.

Los detalles representados también aquí con gran minuciosiadad.

Hooch muestra aquí toda su originalidad y el significado oculto que con mucha frecuencia aparece en la pintura de género holandesa. Sobre el arco una lápida de piedra, se sabe que estuvo colocada originalmente en la entrada del claustro del Hieronymusdale en Delf y aunque Hooch cambió algo del texto, es posible que quisiera recordar la inscripción original:

“Este es el valle de San Jerónimo si quieres retirarte a la paciencia y la mansedumbre; porque si queremos ser elevados primero tenemos que descender”

La inscripción da a entender que la vida humilde del servicio doméstico lleva al cielo… igual que la práctica religiosa. Esta inscripción se ha conservado y estaba colocada hasta hace muy poco tiempo en el muro de un jardín de Delf.



Amsterdam. Foto Calamanda-



Amsterdam. Foto Calamanda.

07 enero 2010

ZURBARÁN: AGNUS DEI. MUSEO DEL PRADO.

Zurbarán. Agnus Dei, (1635-1640). Museo del Prado. Madrid.


Zurbarán, un artista brillante para el que pintar era sinónimo de respirar.


Museo del Prado. Madrid. F.Calamanda.


Museo del Prado. Madrid. F. Calamanda.

ZURBARÁN. AGNUS DEI



Este lienzo de Zurbarán es sin duda una de las mejores versiones conocidas de un tema del que se conservan bastantes obras análogas (realizó seis versiones).

De apariencia naturalista, es como un estudio tomado directamente del natural, para incluirlos posteriormente en composiciones de obras de mayor tamaño, como motivos secundarios, como es por ejemplo la composición de “La Adoración de los Pastores” de la Cartuja de Jerez.
Se considera que estos lienzos tienen un significado devocional como representación viva del Agnus Dei (Cordero de Dios) evangélico.

En el Agnus Dei del museo de San Diego podemos observar la presencia de una aureola en la que la referencia religiosa es inequívoca. Pero en este cuadro del museo del Prado que no muestra elementos específicamente devotos y que la presencia de los cuernecitos nos haga pensar más en un carnero pequeño que en un cordero, debemos plantearnos y dar por buenas las referencias literarias que con frecuencia se han aplicado a este tipo de representación.


Agnus Dei (Cordero de Dios). San Diego. Fine Art Gallery.



" Mansedumbre de condición, inocencia y pureza de vida y satisfacción de sacrificio".
(Fray Luis de León -De los nombres de Cristo-)

Estandarte de inocencia, de obediencia, de dulzura, el cordero con las patas atadas, abandonado sobre un tablero, es en todas las religiones antiguas, como ya se ha dicho muchas veces, la víctima adecuada para el sacrificio.
El triunfo de la pureza lo encarna su blancura y simbólicamente, la victoria d la vida sobre la muerte.
La sangre del cordero simboliza la de Cristo vertida en la Cruz.
Encontramos diversos ejemplos en los Evangelios, como por ejemplo en sus Epístolas, San Pedro y San Pablo afirman que la muerte de Cristo se hermana con la del cordero pascual.
San Juan Evangelista (I, 29) identifica a Cristo con el cordero, al poner en boca de Juan el Bautista las palabras “He ahí el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo”.
En el primitivo arte cristiano, aparece con mucha frecuencia en el lugar de Cristo un cordero. El concilio de Constantinopla de 692, para evitar confusión con las imágenes de los cultos paganos, exigió que Cristo se representase siempre con rostro humano. La Edad Media mantuvo siempre la representación del Cordero, aunque siempre con nimbo.
En el siglo XVII, reaparece con Zurbarán la antigua imagen simbólica ya renacida en la literatura mística.

La obra del museo de San Diego es como vemos en la fotografía, la única que presenta explícitos elementos religiosos y corresponde a un cordero verdadero sin cuernos.

Josefa de Obidos. Agnus Dei.



De la versión de San Diego podemos admirar varias representaciones realizadas por la pintora portuguesa Josefa de Obidos y que una de ellas se encuentra en el Museo de Evora. En todas ellas el cordero de Zurbarán se copia literalmente y en algunos casos se le rodea de una rica guirnalda de flores.
Las restantes versiones de Zurbarán son en realidad carneros de desarrollada cornamenta, pero no por eso deben considerarse desprovistos de carácter simbólico.

Agnus Dei. (fragmento), (1635-1640). Zurbarán.
Lienzo de 0,38 x 0,62 cm.
Al dorso, lacres con el escudo de Fernando VII.
Madrid, Museo del Prado.




Zurbarán, en este cuadro del Museo del Prado, nos muestra aquí su extraordinaria maestría y su capacidad evocativa. Con una simplicidad de medios consigue reflejar una mansedumbre celestial.


Agnus Dei (fragmento).


La sensación de abandono y la portentosa técnica empleada refleja con exactitud la delicadeza de las pestañas, la humedad del hocico, el tacto d la lana, con apretados vellones, la dureza áspera de los cuernos, todo ello a su vez se hermana con gran maestría en el tratamiento de la luz y que hace sobresalir la masa blanquecina de un fondo oscuro denso, con unos matices extraordinarios de una reducida gama de color.

Zurbarán ha atado las cuatro patas y las saca hacia el espectador creando mayor sensación de volumen y nos hace partícipe de la escena.

Madrid. Museo del Prado. F. Calamanda.

20 diciembre 2009

ZURBARÁN EN EL MUSEO PUSHKIN DE MOSCÚ.

FRANCISCO DE ZURBARÁN. MUSEO PUSHKIN.
Virgen de la leche (o Virgen con el Niño), 1658


Museo Pushkin. Moscú


Plaza Manezhaja. Moscú


MUSEO PUSHKIN


Museo Pushkin


Museo Pushkin



Escalera Principal

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LA PINTURA RELIGIOSA

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"Cierro los ojos para ver"

Paul Gauguin (1841-1903)


Arte Bizantino. Circle of Coppo di Marcovaldo.
Madonna and Child Enthroned.Museo Pushkin. Moscú.


La iconografía cristiana ya existía desde hacía más de un milenio cuando las innovaciones renacentistas cambiaron la forma de la representación religiosa.
Sus símbolos, su temática, su función, ya estaban establecidos en los siglos anteriores y todavía en algunos aspectos no se ha modificado.
El arte cristiano parte de la idea esencial de que Cristo, Hijo de Dios, vino a la Tierra y murió para redimir los pecados y permitir que los seres humanos alcanzaran la vida eterna.

Todas las distintas religiones del mundo han buscado su propia manera de explorar la relación del ser humano con una fuerza superior y cada religión tiene su propia percepción de dicha fuerza y su manera de definir su compromiso con ella, de esta manera, todas estas religiones es evidente que utilizaran la iconografía de forma distinta.


Bartolomé Esteban Murillo, 1617-1682
Archangel Raphael and Bishop Domonte .
Museo Pushkin. Moscú.


El siglo XVI fue testigo de un gran cambio en el seno de la Iglesia, a este cambio respondieron los artistas con representaciones cada vez más humanas.
Leonardo da Vinci presentó las innovaciones que sentaron las bases del arte del Cinquecento.
La perfección de Leonardo, los cuerpos de Miguel Ángel y la intensidad emocional de Rafael, según Vasari nunca superadas, influenciaron a la siguiente generación de artistas.

En el siglo XVII los estilos pictóricos se iban volviendo cada vez más extravagantes y expresivos. El mensaje religioso cada vez más humanizado cumplía los objetivos de la Iglesia.

A finales del siglo XVIII se les pedía a pocos artistas que llenaran las Iglesias con sus obras, sin embargo el mensaje cristiano seguía teniendo relevancia. La iconografía religiosa continuaba en boga.

Durante el siglo XIX los artistas siguieron explorando la iconografía cristiana. Los artistas aplicaron estilos innovadores a temas tradicionales. Paul Gauguin y los nabis exploraron la experiencia religiosa y el simbolismo.


El acontecimiento del nacimiento de Jesús, renace de siglo en siglo y no hay época que se escape de representar la escena de la Natividad como si hubiera tenido lugar en la sociedad en la que el artista vive.





ZURBARÁN Y SU ARTE RELIGIOSO

Hay artistas que redefinen su entorno y otros que lo reflejan.
Francisco de Zurbarán reflejó en sus cuadros las creencias religiosas y las aspiraciones de su clientela compuesta de eclesiásticos conservadores. Zurbarán reprodujo el mundo que vio como en un espejo.

La carrera de Zurbarán como pintor religioso no estuvo exenta de avatares. Trabajó y vivió durante una época de cambios dinámicos. El artista que partió de humildes comienzos, ascendió espectacularmente a cimas de gran exaltación para luego ser arrastrado suavemente en descenso hacia un final melancólico.

Francisco de Zurbarán nació en Fuente de Cantos (Extremadura) en 1598. Su padre a los quince años, según era costumbre, lo entregó al pintor Pedro Díaz de Villanueva (el maestro), quién se comprometió a enseñarle su “arte” en término de tres años. Zurbarán (aprendiz) le pagó a su maestro 16 ducados a cambio de que éste le diera también “de comer, de beber, casa y cama”.

Después del aprendizaje se convirtió en el pintor más famoso y más solicitado por los conventos y parroquias.

Por su bien hacer fue llamado a la Corte de Madrid, para intervenir con sus obras en la decoración del Salón de los Reinos con temas distintos de los que él acostumbraba, mitológicos y de batallas. No consiguió su éxito sevillano y vuelve a su taller inicial de Sevilla. Siguió trabajando para las Ordenes Religiosas, pero poco a poco su estilo dejó de gustar y volvió a intentar suerte en Madrid. Allí fueron muy escasos los encargos que le hicieron y murió en la capital de España casi en la indigencia en 1664.

Su nombre se sitúa hoy entre los más altos de toda la historia del arte español, cediendo apenas ante los de Velázquez y Goya, e igualando (cosa que hasta hace pocos años era impensable) al del Greco.


Zurbarán.El Niño Jesús Bendiciendo
Tabla 0,42 x 0,27 cm.
Al dorso hay un fénix grabado sobre campo de oro
Moscú. Museo Pushkin

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EL NIÑO JESÚS BENDICIENDO

Zurbarán, a pesar del pequeño formato que es común a este tema, consigue dotar a la figura de una sorprendente monumentalidad.
La excepcional calidad de este cuadro ha hecho que los estudiosos lo reconozcan como obra del artista. Hasta 1930, sin fundamento, se atribuía a Francisco Meneses Osorio, discípulo de Murillo.
El historiador ruso Malitzkaja, fue el primero en identificar en 1950 la pintura como obra de Zurbarán.

Este Niño pintado por Zurbarán es tremendamente natural, su expresión es viva y su sonrisa es de bondad.
Sus armoniosas proporciones, su postura, la seguridad del bracito alzado en bendición y el rostro, de redondas mejillas, inclinado hacia la derecha, son innovaciones que no se encuentran en ninguna otra pintura española de la década de 1640, excepto en la obra de Velázquez.
La túnica azul plateada de pesado tejido con amplios pliegues, los cabellos claros, contrastan con las nubes de tonos naranjas-ocres, en una combinación cromática maravillosa, que se ha conseguido con poca variedad de colores, consigue un resultado muy refinado.

El tratamiento que le da Zurbarán a esta obra es delicado. Las pinceladas están suavemente aplicadas. La luz perfectamente distribuida, unifica la composición.
Su realización data entre 1635-1640


The Virgin of the milk, 1658
Francisco de Zurbarán.
Óleo sobre lienzo.
Museum Pushkin. Moscow


LA VIRGEN DE LA LECHE o VIRGEN CON EL NIÑO
Esta obra fue pintada en el último período del artista, cuando sus imágenes adquieren una nota de cuidado lirismo. Es en estos años cuando su estilo se hace más armonioso y sereno, pero sus cuadros conservaran siempre su sombría austeridad.

La composición queda escrita en un triángulo. A Zurbarán le gustaban las líneas oblicuas. La Virgen y el Niño ocupan la mayor parte de la composición.

El realismo de Zurbarán procede de su deseo de tratar los objetos familiares y sencillos con amor y veracidad, sin exaltarlos por su baja condición.

Los objetos están dotados de una especie de hiperrealismo que arrebata al espectador.

La destreza, el refinamiento en la armonía de los colores, su brillo, constituyen la decisiva contribución de Zurbarán al Siglo de Oro de la pintura española.

La luz del cuadro junto a un fondo más oscuro, da vida a la composición y produce el efecto de profundidad, sin perspectiva lineal.

La profundidad también está sugerida por las líneas oblicuas de la mesa y de la caída del manto.

Una viva luz hace destacar las figuras sobre el fondo oscuro realzando las telas, acentúa la blancura del lienzo blanco del Niño y realza el modelado vigoroso en los tejidos que visten a la Virgen.

El color azul del manto de la Virgen es emblema de Fidelidad y Esperanza, el blanco pureza.

El paño blanco que cubre al Niño y la expresión un tanto apesadumbrada de su rostro se deduce que está presagiando la futura Pasión, siendo el paño blanco prefiguración de sudario.

El vestido rojo, tiene el color del Amor y de la Caridad, pero el rojo es también el color real, aludiendo a la Virgen como “Reina de los Ángeles”.

Aquí, unido el azul con el rojo de la realeza, puede significar la Autoridad y el Amor de Dios Padre que concedió a la Virgen el honor de llevar a su Hijo en su seno.

Los suaves rostros a plena luz están envueltos en una ligera veladura. Los tonos son delicados y artísticamente matizados con el color rosa intenso, empleado a veces por Zurbarán en sus obras de 1650.

Pocos artistas de su tiempo consiguieron representar también como Zurbarán la expresión del rostro, logrando la más pura espiritualidad gracias a la enorme veracidad de su obra.

La Virgen y el Niño, proporcionan el vínculo entre el cielo y la tierra a través de su no fingida naturalidad.

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De una Virgen hermosa
Celos tiene el sol,
Porque vio en sus brazos
Otro Sol mayor...
.Lope de Vega (1562-1635)
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MOSCÚ EN NAVIDAD


Museo de Historia.Moscú
Acceso Plaza Roja. Moscú



Plaza Roja y Basílica San Basilio. Moscú

Basílica San Basilio. Moscú


Galería Gum. Moscú





Catedral de Cristo Salvador. Moscú

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Todas las fotografías que ilustran este reportaje son propiedad de
Calamanda y Le Désespéré de Gustave Courbet.
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Les deseo
Una Feliz Navidad y
Un Maravilloso Nuevo Año 2010